Góngora también escribió tres obras de teatro: Las firmezas de Isabela (1610). La comedia venatoria y El doctor carlino, si bien esta se interrumpió en el Acto II . Son comedias de enredo. Las firmezas de Isabela es la primera obra de teatro escrita por Góngora y más conocida. Se trata de una comedia en tres actos con un intrincado argumento minuciosamente diseñado hasta el último detalle. La obra respeta la norma clásica según la cual toda la acción debe transcurrir en menos de un día. Los sucesos empiezan en realidad dos años antes del momento en que se alza el telón, y los antecedentes se van conociendo paulatinamente a lo largo de la representación.

Como señala Laura Dolfi, especialista italiana en el estudio del siglo XVII "Unas cazadoras desdeñosas, un joven obsesionado por su posible deshonra y un hábil embustero son los protagonistas del variado teatro de Luis de Góngora". Ella analiza la polisemia constante que caracteriza el diálogo, las referencias emblemáticas, la hipérbole en el honor y en el desagravio, junto a la compleja técnica dramática, caracterizada por el estilo culto y la alternancia de pausas descriptivas y de dinamismo escénico. Sorprende que los casi 6000 versos que recoge su teatro no merecieran el interés de su tiempo para la representación, claro que la obra poética de Góngora estaba llamando entonces toda la atención. El doctor Carlino, inconclusa, fue refundida posteriormente por Antonio de Solís.

Las actuales autoridades políticas y académicas de la ciudad de Córdoba se han comprometido para la representación próxima de Las firmezas de Isabela. Las firmezas de Isabela se caracteriza, además de por un enredo fundado en mentiras y ficciones, por unos diálogos intencionadamente alusivos y polisémicos. Los protagonistas deberán entonces ir más allá de su significado aparente e intentar solucionar estos mensajes-enigmas, adivinando no sólo su sentido verdadero sino también su real destinatario. La presencia de unas frases-motes acompañadas por imágenes ejemplares remite a una tradición emblemática ya tópica, que Góngora utiliza y recrea siguiendo las exigencias del enredo.





Las firmezas de Isabela (1610)

Textos y actividades


La obra (Edición digital)
Las_firmezas_de_Isabela.jpg
Manuscrito de D. A. Chacón


Información detallada de la obra


Nunca yo entrara a servir
porque no entrara a aprender
a escuchar, para saber,
y a saber, para decir.
No ha menester (si es discreto),
para llamarme, mi amo
más campanilla o reclamo
que hablar con otro en secreto,
pues partiré como un potro
a introducirme, importuno,
entre la boca del uno
y entre la oreja del otro.
Este correr tan sin freno,
siguiendo mi desvarío,
no es para provecho mío,
sino para daño ajeno;
pues con propiedad no poca
imito a la comadreja,
que se empreña por la oreja
para parir por la boca.
Y de la arte que embaraza
doblón al que ha de gastallo,
que sale luego a trocallo
en menudos a la plaza,
tal yo, inclinado y sujeto
a lo que al Cielo le plugo,
pregonero, y aun verdugo,
hago cuartos un secreto. (Vv. 150-177)

Se caracteriza en estos versos la figura del donaire o gracioso en la comedia. Si bien el viejo (o los viejos, padres de la dama) siguen en la obra los caracteres de la vieja comedia a la italiana, el gracioso cobra en Góngora una fuerza especial, a la manera de Lope. Aquí, uno de los tres criados, Tadeo, sirviente de dos amos (criado fingido de Fabio, criado verdadero, confidente y agente de Camilo) es en ambos casos gracioso. No sólo por la comicidad de sus reflexiones, sino también porque es fácil discernir en su personaje algunos rasgos bien conocidos del gracioso tradicional: es perezoso, es goloso, es capaz de soltar algunas alusiones malolientes, algún chiste escatológico, pero también rasgos más modernos: ironiza sobre la honra, etc.

a) Indica los procedimientos ligüísticos y retóricos (frases hechas, juegos de palabras, antítesis, ironías, comparaciones y construcciones simétricas e inversiones) para conseguir la comicidad del personaje.

b) Muestra el rasgo o rasgos de carácter que se ponen de relieve en esta figura en el texto.


El doctor carlino (1613)


La obra (Edición digital)
el_doctor_carlino.jpg
Manuscrito de D. A Chacón




Esta obra de enredo, como la anterior, respeta rigurosamente la unidad de tiempo y lugar, y vuelve a marcar la elección de un arte teatral contrario a los preceptos de Lope.

La obra, incompleta, (se interrumpió a mediados de acto II) sirvió de inspiración a Antonio de Solís Rivadeneyra que escribió El doctor carlino, (1671) conocida y representada con éxito, según Laura Dolfi, en su tiempo.



Estudio de la obra


Bibliografía:

- Manuscrito de D. Antonio Chacón. Las firmezas de Isabela. El doctor carlino: Biblioteca Virtual Cervantes . Tomo III
- Jammes, Robert, La figura del donaire en «Las firmezas de Isabela» de Góngora. En Criticón (Toulouse). Centro Virtual Cervantes.
- Dolfi, Laura. El teatro de Góngora: Imágenes y enigmas. Centro Virtual Cervantes
- Vídeos de Cinco Siglos y de Arte e Historia.