soledades.jpg
Manuscrito de D. A. Chacón


Según Robert Jammes, es en Soledades donde Góngora vertió lo más íntimo de su sensibilidad. Los documentos encontrados a finales del siglo XIX, nos permiten saber acerca de su crisis vital, que está en la génesis del viraje decisivo de su biografía. El mejor poeta de España habría sustentado hasta entonces su bienestar económico en las rentas eclesiásticas que le había dejado su tío Francisco. Asumiendo el papel de cabeza de familia, Góngora cede parte de sus rentas a sus dos sobrinos, y en menor medida a sus sobrinas. Alrededor de 1610, la disminución de sus ingresos hace que solicite protecciones para conseguir nuevas rentas eclesiásticas, como una chantría, que intentará en vano conseguir en años sucesivos. Fue en el año de 1607, cuando fue invitado por los marqueses de Ayamonte a Lepe, en Huelva. Allí encontró el poeta un verde paraíso, donde manaban las fuentes por doquier y prosperaban, a su juicio, las antiguas virtudes de la Edad de Oro. Escribió el soneto A los campos de Lepe, a las arenas. El ideal que reflejan las Soledades, bien podría ser las inquietudes que movían en ese momento a su autor: el elogio de la vida rústica como menosprecio de la Corte.
Las Soledades consagran la entrada triunfal en la vida rústica de la poesía sublime. La principal objeción que hicieron los comentaristas y los poetas de su tiempo fue que no respondía a ningún género establecido. El profesor Antonio Cruz Casado ha apuntado que, a pesar de los pasajes muy líricos, la obra sigue una línea narrativa que se puede percibir fácilmente; lo más característico lo evidencia la propia trama: peregrinación de un desdichado de amor, que en el tiempo evoluciona en sus pesares, además de otros como el comienzo in media res y el carácter del protagonista. Apunta que aunque esa mezcla de elementos sea extraña a su tiempo, "dota a las Soledades de sorprendente modernidad, convirtiendo al poema en una creación distinta, difícilmente clasificable". Por su parte, Mercedes Blanco como hemos anunciado en el capítulo de Polifemo, pone como referencia para Góngora para estas obras mayores el poema heroico, y por tanto, la épica, de Torcuato Tasso, que ya comentaristas como el Abad de Rute, Francisco Fernández de Córdoba apuntaron para justificar la presencia de lo sublime en una obra de apariencia bucólica. Por último, diremos que el profesor Joaquín Roses añade a los anteriores la presencia del género dramático basándose en el disfraz que muestran los personajes y la extensa tradición teatral del "noble disfrazado", además de las relaciones del texto con la égloga y el diálogo presente. Con ello, Góngora introduce cambios en el canon genérico de la poesía como hiciera Lope de Vega en el teatro, respondiendo ambos a los ataques de los preceptistas con frases fuera de tono, como "Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes", y "porque, como las paga el vulgo, es justo; hablarle en necio para darle gusto", respectivamente.
cIMG_0013.jpg
Paisaje de Santa María de Trassiera. Córdoba.

La primera redacción se fue modificando durante los meses siguientes (la redacción inicial fue de 779 versos de la Primera Soledad). Se llama Soledad, del latín solitudo, que evoca falta de compañía, sentimiento de abandono o lugar despoblado o desierto. Soledad y desierto parecen sinónimos. La soledad, así llamada, porque evoca las soledades pastorales de la selva, cuyos huéspedes son pastores salvajes que viven fuera de la aldea. Las Soledades están dirigidas al Duque de Béjar, don Alonso Diego López de Zúñiga y Sotomayor, grande de España, a quien, por su parte, Cervantes había dedicado la primera parte del Quijote. La cima del ideal poético gongorino se alcanza en las Soledades. El desengaño sufrido en la Corte en 1609 hizo a don Luis pensar en su tierra maldiciendo a los señores de Madrid y viviendo su vida en soledad. Según Emilio Orozco este hecho vital determina que su manierismo acabe convirtiéndose en barroco. La obra está alentada por el menosprecio de la Corte y el desprecio a los poetas vulgares que habían invadido la vida cortesana, llegando a ser una obra sin precedentes en la tradición grecolatina.

La investigadora Giulia Poggi ha explicado la dificultades de la obra por la combinación de cuatro tipos de imágenes: de índole mitológica, las propias de la astrología, de la geografía real e imaginada de su tiempo y las de índole emblemática, tan usadas por los cultos en su tiempo, que bajo una sintaxis contructiva acorde dan como resultado una nueva realidad.

Por su parte, el gongorista Joaquín Roses informa que la cultura visual de la época influye en Góngora poniendo los mecanismos metafóricos al servicio de lo descriptivo. Siguiendo a R. Jammes, detecta que la técnica descriptiva es vertical, causal o diacrónica, no horizontal, y por ello compleja. Se trata del aglomerado de varios grupos de predicados que se construyen con varias imágenes de referencia, operando en dos sentidos: a) Mostrando la memoria de los objetos, y b) Impulsando hacia el olvido o la nada. Así en la Soledad primera, la "tabla" es "parte del barco", a su vez "pino" originario; "la cecina" es "macho cabrío", presente en el recuerdo por sus "artes amatorias". Esta técnica está presente en los pasajes más optimistas, mostrando la confianza en la materialidad de la existencia. No son frecuentes en la Segunda Soledad porque aquí predomina la idea del conflicto, apreciado ya por Crystal Chemris, de ahí que abunde más la técnica del segundo tipo: del objeto a la nada.

Las Soledades (1613) es la obra central y la más compleja de Góngora. Se compone de cuatro grandes poemas que finalmente quedaron en dos. Eligió la silva como forma métrica, lo que le permitirá crear versos complejos. De lectura difícil desde un punto de vista sintáctico, resulta recargada. El comentarista Pedro Díaz de Ribas avanza los títulos de las partes de poema: Soledad primera o Soledad de los campos, Soledad segunda o Soledad de las riberas, Soledad tercera o Soledad de las selvas y Soledad cuarta o Soledad del yermo. Martín de Angulo y Pulgar, siguiendo ideas de Díaz de Ribas, indicó que las partes habían de ser cuatro en semejanza a las cuatro edades del hombre: la adolescencia, la juventud, la madurez y la vejez, en la figura de un peregrino. Góngora utiliza la figura del peregrino en amores, que es un personaje de los cancioneros y de la novela sentimental, para reflejar un itinerario campestre y marítimo. El tema de la alabanza de la vida rural frente a la vida urbana intenta dar unidad al poema. El peregrino observa la vida rural desde la perspectiva aristocrática y se propone encontrar en el campo los valores desaparecidos en la sociedad urbana.

La primera Soledad fue corregida por las observaciones de Pedro de Valencia y consta de 1091 versos. Narra cómo un joven llega náufrago a las costas, donde es acogido por unos cabreros. Al día siguiente, se encuentra con un grupo de serranos que van a una boda, al frente del cual va un viejo que ha perdido a su hijo en el mar, que le pide que lo acompañe y asista a las bodas. Los novios, acompañados por el séquito, van a la iglesia y al banquete de bodas y al anochecer, el séquito acompaña a los ya esposos a su retiro.

En la Soledad segunda, encontramos al joven peregrino a orillas de una ría acompañado de gentes de mar. Se embarca con dos pescadores, con ellos se dirige a una isla. Es recibido por el padre y las hermanas de los pescadores. Todos juntos recorren la isla.

En la dedicatoria del poema (38 versos), el peregrino errante pide al Duque de Béjar que interrumpa el ejercicio de la caza para escuchar sus versos. Después vendría el fragmento que hemos transcrito. En él nos sitúa en la primera estación del año. En este tiempo un joven, náufrago en medio del mar, y desdeñado por su amada, se queja dulcemente de ese mal de amor. El Océano, que oye su lamento, se apiada de él y hace que se calme el viento y le salvó la vida.

Una pequeña tabla de pino de la naufragada embarcación sirvió como “ delfín” al peregrino para salvar la vida; y habiendo sido primero tragado por el mar y luego devuelto por las olas, fue a parar a la orilla de una playa llena de rocas donde habitaban las águilas.

Textos y actividades

En este poema lírico se suceden escenas de bodas rurales, de cabreros y aldeanos, de cazadores y pastores, de bailes campesinos, que transcurren ante la atenta mirada del peregrino de amor, el cual, desdeñado por su dama, cuenta sus desdichas. Es un canto al amor pasión de los pescadores por sus damas, a las fuerzas naturales, a las plantas y las flores, donde hace toda una apología de la vida sencilla de los campesinos, como ya había tratado Fray Luis de León. La difícil lectura de las Soledades puede ser tamizada si se conocen los entresijos de la arquitectura poética de Góngora, apareciendo entonces la claridad del texto gongorino.

Soledad primera
Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
-media luna las armas de su frente
y el Sol todos los rayos de su pelo-,
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas;
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida
-náufrago y desdeñado, sobre
ausente-,
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar; que condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arión dulce instrumento.
Prosificación y comentario
Del siempre en la montaña opuesto pino
al enemigo Noto,
piadoso miembro roto
breve tabla- delfín no fue pequeño
al inconsiderado peregrino
que a una Libia de ondas su camino
fió, y su vida a un leño.
Prosificación y comentario
Comentario detallado
Del Océano, pues, antes sorbido,
y luego vomitado
no lejos de un escollo coronado
de secos juncos, de calientes plumas
alga todo y espuma-,
halló hospitalidad donde halló nido
de Júpiter el ave.
Prosificación y comentario
Besa la arena, y de la rota nave
Aquella parte poca
Que le expuso en la playa dio a la roca;
Que aun se dejan las peñas
Lisonjear de agradecidas señas.
Prosificación y comentario
Desnudo el joven, cuanto ya el vestido
océano ha bebido
restituir le hace a las arenas;
y al Sol le extiende luego,
que, lamiéndole apenas
su dulce lengua de templado fuego,
lento lo embiste, y con suave estilo
la menor onda chupa al menor hilo.
Prosificación y comentario






a) Consulta las aclaraciones de los enlaces expuestas en la primera estrofa y observa el uso característico de la perífrasis descriptiva de Góngora en el texto: Era del año la estación florida (la primavera)
en que el mentido robador de Europa (Tauro)
-media luna las armas de su frente
y el Sol todos los rayos de su pelo-, (rasgos físicos de Tauro)
luciente honor del cielo, (rasgo valorativo de Tauro)
en campos de zafiro pace estrellas; (efecto de Tauro sobre el cielo)
para admitir la existencia en ella de la abundancia de adjetivación y las metáforas apuestas, la ausencia de unión entre término real e imaginario en las imágenes, la aparición de este antes que el real o la inversión constructiva una y otra vez rompiendo el orden lógico, hasta concluir en la tendencia del autor a no mencionar directamente la realidad, sino ir creando una realidad nueva a base de usos nuevos del lenguaje común y mitológico.

b) Realiza la misma operación en los siguientes versos del Romancero gitano de F.García Lorca y determina si la estética gongorina está presente en la obra lorquiana:
Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.

c) Repite la operación detectando los recursos estilísticos presentes en la segunda parte de esta primera estrofa en relación con lo mencionado en la actividad a)

Emilio Orozco expresa, tras analizar la polémica surgida con la publicación de la Primera Soledad, que las demás no se escribieron porque el poeta no concibió la poesía tan alejada de la vida como comúnmente se cree y entregando a la Corte su texto había traicionado el espíritu de soledad que animaba la obra.

Obra completa

Información general de la obra

Argumento y estructura de la obra

Prosificación de cada estrofa

Álbum de José Luis Perales dedicado a las Soledades



Soledades 2.0










Bibliografía:

- Soledades. Biblioteca Virtual Cervantes
- Cruz Casado, Antonio. Pasos de un peregrino. Edit Ánfora Nova. 2009
- Jammes Robert. Soledades. Ed. Castalia, Madrid, 2002
- Orozco Díaz, E. Aspectos desconocidos de la polémica de las Soledades de Góngora. Actas I.1962. Centro Virtual Cervantes.
- Alonso, Dámaso. La lengua poética de Góngora, Revista de Filología Española. Madrid, 1950
- Ivorra, Carlos. Soledad Primera. Argumento.
- Ivorra, Carlos. Soledad Primera.
- Poggi Giulia. Imágenes en las Soledades. Congreso Internacional Góngora, orígenes, textos y representaciones. Córdoba, 2011.
- Romera. Ángel. Manual de Retórica y recursos estilísticos
- Roses Lozano, Joaquín. Góngora. Soledades habitadas. Ed. Thema. 2007
- Roses Lozano, Joaquín. Cultura visual y representación verbal en la poesía de Góngora. Congreso El universo Góngora, orígenes, textos y representaciones. Córdoba 2011.
- Orive, Esteban y Donate, Félix . Métrica